Violeta Parra
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4 октября 1917 – 5 февраля 1967

Violeta Parra

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Historia

Violeta Parra: Pionera de la Nueva Canción Chilena y Artista Multifacética

Violeta del Carmen Parra Sandoval (4 de octubre de 1917 – 5 de febrero de 1967) fue una figura fundamental en la cultura chilena, destacándose como compositora, folclorista, etnomusicóloga y artista visual. Es reconocida como la precursora de la Nueva Canción Chilena, un movimiento que revitalizó y reinventó la música folclórica de Chile, extendiendo su influencia más allá de sus fronteras.

Orígenes y Familia Artística

Nacida en San Fabián de Alico, en la provincia de Ñuble, Violeta Parra provenía de una familia de profunda raigambre artística. Entre sus hermanos se encontraban el célebre poeta Nicanor Parra y el folclorista Roberto Parra. Su legado continuó a través de sus hijos, Ángel Parra e Isabel Parra, ambos pilares en el desarrollo de la Nueva Canción Chilena, y sus nietos, quienes han mantenido viva la tradición familiar.

Su padre era profesor de música y su madre, además de trabajar en una granja, era guitarrista y cantante aficionada. Tras varios traslados familiares, la infancia de Violeta transcurrió entre Santiago, Lautaro y Chillán. Fue en esta última ciudad donde, junto a sus hermanos Hilda, Eduardo y Roberto, comenzó a cantar, tocar la guitarra y componer música de raíz chilena.

Primeros Años y Compromiso Político

La muerte de su padre en 1929 marcó un punto de inflexión, obligando a Violeta y sus hermanos a trabajar para sostener a la familia. En 1932, alentada por su hermano Nicanor, se trasladó a Santiago para estudiar en la Escuela Normal. Posteriormente, regresó a la capital, instalándose en la calle Edison, en el barrio Quinta Normal.

Junto a su familia, actuó en locales nocturnos como El Tordo Azul y El Popular, interpretando géneros como boleros y rancheras. En 1938, contrajo matrimonio con Luis Cereceda, un conductor de trenes y militante comunista. Su relación la acercó al movimiento progresista y al Partido Comunista de Chile, participando activamente en la campaña presidencial de Gabriel González Videla en 1944.

Inicialmente, se presentó como "Violeta de Mayo", interpretando canciones de origen español. En 1945, actuó junto a sus hijos Isabel y Ángel. Tras diez años de matrimonio, se separó de Luis Cereceda en 1948. Ese mismo año, junto a su hermana Hilda, formó el dúo "Las Hermanas Parra", grabando parte de su repertorio para RCA VICTOR. En 1946, contrajo segundas nupcias con Luis Arce, con quien tuvo una hija, Carmen Luisa, nacida en 1949. Continuó su carrera artística, actuando en circos y realizando giras por Argentina.

Redescubrimiento del Folclore y Consolidación Artística

En 1952, un viaje impulsado por su hermano Nicanor la llevó a emprender una profunda labor de recopilación de música folclórica auténtica por todo Chile. Abandonó su repertorio anterior para dedicarse a las canciones tradicionales y a componer sus propias obras inspiradas en ellas. Ofreció recitales en universidades, siendo presentada por Enrique Bello Cruz, fundador de revistas culturales, y dictó cursos de folclore en la Universidad de Iquique y en el Instituto Chileno-Francés de Valparaíso.

Sus sencillos para el sello EMI-Odeon, como "Que Pena Siente el Alma" y "Verso por el Fin del Mundo", junto a "Casamiento de Negros" y "Verso por Padecimiento", le otorgaron una considerable popularidad. Don Isaías Angulo, un agricultor, le enseñó a tocar el guitarrón, un instrumento chileno de 25 cuerdas.

Durante esta etapa, conoció a Pablo Neruda, quien la introdujo en círculos intelectuales y artísticos. En 1970, el poeta le dedicaría el poema "Elegía para Cantar". Entre enero y septiembre de 1954, condujo el exitoso programa radial "Cante Violeta Parra" en Radio Chilena, a menudo grabado en lugares emblemáticos de la música folclórica.

Proyección Internacional y Exploración Artística

En 1955, Violeta Parra fue invitada al Festival Mundial de la Juventud y Estudiantes en Varsovia, Polonia. Posteriormente, se trasladó a París, donde actuó en el club nocturno "L'Escale". Durante su estancia en Europa, su hija Rosita Clara falleció en Santiago. En París, estableció contacto con artistas e intelectuales europeos, grabando en el Archivo Sonoro Nacional del "Musée de l'Homme" y dejando un guitarrón y cintas de sus colecciones folclóricas.

Viajó a Londres para grabar para EMI-Odeon y realizar transmisiones para la BBC. En marzo de 1956, grabó 16 canciones para el sello francés "Chant du Monde". Regresó a Chile en noviembre de 1956, grabando el primer LP de la serie "El Folklore de Chile" para EMI Odeon, "Violeta Parra y su guitarra", que incluía composiciones propias. Le siguieron en 1957 los álbumes "La cueca" y "La tonada" (EMI Odeón), y "Composiciones de Violeta Parra".

En los años siguientes, construyó su casa "La Casa de Palos" en La Reina y continuó ofreciendo recitales, investigando y difundiendo el folclore por todo el país. Su trabajo tuvo una influencia notable en artistas como Héctor Pavez y Gabriela Pizarro. Compuso música para documentales y colaboró en películas.

Escribió el libro "Cantos Folklóricos Chilenos", recopilando su investigación, y las "Décimas autobiográficas", un relato en verso de su vida. Paralelamente, desarrolló un profundo interés por la cerámica, la pintura y el bordado de arpilleras. Una severa hepatitis en 1959 la llevó a una convalecencia que potenció su faceta como pintora y arpillerista, exponiendo en el Parque Forestal.

En 1960, conoció al flautista suizo Gilbert Favre, con quien inició una relación sentimental. En 1961, viajó a Buenos Aires, donde expuso sus pinturas, actuó en televisión y grabó un álbum de canciones originales para EMI Odeon, que fue posteriormente prohibido.

Consolidación de su Legado y Últimos Años

Tras regresar a Santiago en 1962, participó con su familia en el 8º Festival Mundial de la Juventud y Estudiantes en Helsinki, Finlandia. Realizó giras por Europa, estableciéndose en París y luego en Ginebra con Gilbert Favre, alternando su tiempo entre Francia y Suiza, donde continuó actuando y exponiendo su obra.

En 1963, grabó en París canciones revolucionarias y campesinas, publicadas póstumamente como "Chansons retrouvées à Paris". Escribió el libro "Poésie Populaire des Andes". Participó en conciertos y grabó con sus hijos el LP "Los Parra de Chillán" para el sello Barclay. Comenzó a experimentar con instrumentos como el cuatro y el charango.

En 1964, expuso sus arpilleras, pinturas y esculturas de alambre en el Museo de Artes Decorativas del Louvre, siendo la primera artista latinoamericana en tener una exposición individual en dicho recinto. En 1965, se publicó en París su libro "Poésie Populaire des Andes". La televisión suiza realizó un documental sobre su obra, "Violeta Parra, brodeuse chilienne".

Regresó a Sudamérica en junio de 1965. Grabó sencillos y LPs, incorporando nuevos instrumentos a su música. La relación con Gilbert Favre terminó, ya que él deseaba establecerse en Bolivia. Violeta dedicó su energía a revitalizar la "Peña", un centro comunitario para las artes y el activismo político, creando "La Carpa de la Reina" en La Reina, inaugurada en diciembre de 1965.

En 1966, lanzó el LP "La Carpa de La Reina" bajo el sello EMI Odeón. Viajó a La Paz, Bolivia, para reencontrarse con Gilbert Favre, actuando en la peña local. Regresó a Chile con grupos altiplánicos, presentándolos en su carpa, televisión y la peña de sus hijos. Realizó conciertos en el sur de Chile y grabó para RCA Victor el LP "Las últimas composiciones de Violeta Parra".

"Gracias a la Vida" y Legado

Su canción más emblemática, "Gracias a la Vida", se convirtió en un himno en toda Latinoamérica, popularizada por artistas como Mercedes Sosa y Elis Regina, y posteriormente por Joan Baez en Estados Unidos. Es una de las canciones latinoamericanas más versionadas de la historia. Compuesta y grabada entre 1964 y 1965, tras su separación de Gilbert Favre, fue incluida en su último álbum, "Las últimas composiciones de Violeta Parra" (1966).

La letra de "Gracias a la Vida" puede interpretarse como una celebración de la existencia y la experiencia individual, pero también como una despedida, un agradecimiento final a la vida. Su complejidad lírica permite lecturas diversas, desde la gratitud hasta la ironía ante las contradicciones de la condición humana.

Otra de sus composiciones fundamentales es "Volver a los Diecisiete", que, al igual que "Gracias a la Vida", celebra la juventud y la vida, contrastando trágicamente con su biografía. Ambas canciones, profundamente arraigadas en la tradición folclórica, han sido objeto de múltiples interpretaciones y adaptaciones, tanto en la música popular como en la clásica.

Trascendencia y Reconocimiento

Violeta Parra se suicidó en 1967. Tras su muerte, se realizaron numerosos homenajes en Chile y en el extranjero. Se convirtió en una inspiración para artistas latinoamericanos y para el movimiento de la Nueva Canción Chilena, revitalizando el interés por el folclore de su país.

En 1992, se fundó la Fundación Violeta Parra con el objetivo de organizar y difundir su obra inédita. En 1997, se exhibió su obra visual en el Museo de Artes Decorativas del Louvre. En 2007, se conmemoró el nonagésimo aniversario de su nacimiento con exposiciones y la publicación de colecciones de su obra artística.

En 2011, se estrenó "Violeta Went to Heaven" (Violeta se fue a los cielos), un biopic dirigido por Andrés Wood, basado en el libro homónimo de su hijo Ángel Parra. La película, aclamada por la crítica, fue seleccionada como candidata de Chile al Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa y galardonada en el Festival de Sundance.

Discografía Seleccionada

Álbumes de Estudio

Discografía Póstuma